Neuromarketing patrio, o el anillo que traduce nuestras emociones

12 Feb

neuromarketing¿Son nuestras decisiones (de compra) libres o condicionadas? O dicho de otra manera, ¿qué relación hay entre el neuromarketing y el libre albedrío? Como creo que he dicho en alguna ocasión, una de mis debilidades es la comunicación (con todo lo que engloba) y otra, los cerebros. Por ello me apasiona el neuromarketing, cuyos fundamentos  me fascinan y espantan a la vez en grados cambiantes según el momento y el ánimo. Y por ello no podía dejar de escribir un par de líneas sobre un cacharro surgido de la mente humana para medir con precisión las imprecisas emociones humanas (y, por supuesto, al servicio del marketing).

Por no alargar más la presentación, y como habréis adivinado, me refiero a uRing, un producto español creado por BitBrain que acaba de ser presentado en el mercado. Se acabaron las especulaciones: el anillo, creado en la universidad de Zaragoza, permite visualizar y analizar las emociones que experimenta el espectador ante un anuncio. Nada más… y nada menos.

A mí, personalmente, me surge la duda de cómo vamos a analizar con precisión algo que por naturaleza es impreciso. Sin embargo,neuromarketing placa petri ahora es posible, o eso dicen los creadores de uRing, que aseguran que no hay emoción que intencionada o inintencionadamente escape al ojo del investigador: ahora somos transparentes como cultivos de moho en una placa de Petri.

Con este invento, no hay excusas ni autojustificaciones que valgan: por poner un par de ejemplos, ahora podemos afirmar que más tiempo no significa más eficacia; y las letras blancas sobre fondo negro funcionan perfectamente en momentos de tensión, siendo el formato que hay que usar para sobreimprimir el título de una película durante el tráiler. Por lo visto, esto es así y no puede ser de otra manera.

Saber lo que siente un consumidor es básico para cualquier empresa, que, reducida esta incertidumbre, puede trabajar en campañas de marketing que impacten en el público tal y como ella quiere que lo hagan. Hasta ahora, los avances permitían especular pero, en ningún caso, asegurar. ¿Por qué? Muy sencillo: muchas de nuestras emociones no son percibidas ni por nosotros mismos, y en muchos casos, no podríamos explicarlas aunque fuéramos conscientes de ellas. Es por eso que uRing me llama la atención: sus desarrolladores aseguran que basándose en medidores de reacciones, eye tracking, sensores de movimiento, cardiovasculares, endotérmicos y demás parafernalia ciber-científico-punkiana son capaces de encontrar la respuesta, origen o descripción de cualquier reflejo emocional. Miedo, asco, placer, relax… dejarán de ser una incógnita para marketeros y sociólogos, que no necesitarán aventurar conclusiones basándose en presunciones.  De ahí a utilizar los resultados para desarrollar estrategias de marketing que, en teoría, deberían duplicar el impacto emocional de las campañas, sólo hay un paso. En fin, habrá que probarlo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: